lunes, 31 de marzo de 2014

Experiencia de aprendizaje


Educación… Tema controversial como pocos, para echar un poco de luz sobre la cuestión voy a contar mi experiencia personal como alumna de un colegio estatal con bachiller en turismo orientado a las ciencias humanas en una provincia del interior de Argentina. 

Mi temprana escolaridad transcurrió sin mayores sobresaltos. Alguna vez hubiera deseado que se nos enseñara en aulas con menor cantidad de alumnos, que los calefactores funcionaran adecuadamente y tal vez, que se consiguieran reemplazos en las materias sin pasar tanto tiempo sin clases.

Durante la secundaria se comenzó a trabajar sobre las TICs (tecnologías de la información). En el espacio curricular de computación se nos asignaban tareas para familiarizarnos con estas nuevas herramientas: buscadores, correo electrónico, plataformas virtuales, programas de diversa índole, entre otros. Con la entrega de las netbooks como parte del plan de inclusión digital las tareas se volvieron más dinámicas pero no siempre los resultados fueron positivos: muchas actividades se convirtieron en un “cortar y pegar”. Otras veces se desperdiciaban horas en las redes sociales.

Recuerdo a varios profesores con cariño por sus aportes para estudiar de manera más eficiente: la profesora de historia que nos mostraba de qué manera se debía resumir y sus famosos cuadros sinópticos y comparativos que ocupaban todo el pizarrón; el profesor de lengua que nos incitaba a la lectura y nos llenaba de preguntas para mejorar nuestra compresión de textos; la profesora de matemáticas que, amante de los números, intentaba subsanar fallas y falta de contenido que se venían arrastrando hace tiempo en otros cursos para prepararnos mejor ante el ingreso de la universidad.

Las prácticas de las materias de turismo fueron muy interesantes extendiéndose a realizar viajes en los que debíamos aprender a guiar y manejar grupos de personas en el Parque Nacional Sierras de las Quijadas, Nogolí, el circuito serrano completo incluyendo Carolina, Trapiche, Potrero de los Funes, Renca y La Punta. Además del infaltable City Tour por la ciudad de San Luis. Otros destinos fueron Mar del Plata, Pinamar y Miramar.  También se incluyeron en la temática los cursos de mozo y sommelier.

Una de las mejores experiencias que tuve fue la participación en las Olimpiadas de la Universidad de la Punta. Fue muy positivo conocer chicos de otros colegios, realizar las interesantes consignas y finalmente las evaluaciones presenciales en dicha universidad. Como premio en la disciplina de Lectura se me otorgó una beca, una computadora y un viaje a Estados Unidos.

Concluyendo creo que existen cosas por mejorar. Las razones son muchas pero no todo es pesimismo: conocí  personas que quieren transmitir los conocimientos de la forma más adecuada a los alumnos, que merecen reconocimiento... Gracias a mis profesores.






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